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Carcinoma ductal in situ: se origina
en los conductos mamarios, está muy localizado, puede extirparse
con facilidad y la curación ronda el 100%. Se detecta a través
de una mamografía.
Carcinoma ductal infiltrante: se origina
en los conductos mamarios y ha traspasado el tejido adiposo de la
mama. Es el más frecuente.
Carcinoma lobular in situ: no es un
cáncer verdadero, aumenta el riesgo de que la mujer pueda
desarrollarlo en un futuro. Se suele dar antes de la menopausia:
una vez detectado se recomienda someterse a una mamografía
de control al año para vigilar su desarrollo.
Carcinoma lobular infiltrante: se origina
en los lóbulos pero se puede extender y destruir otros tejidos.
Es el más difícil de detectar a través de una
mamografía. |