| No ocultes el problema
a tus hijos. Son tremendamente intuitivos y perciben que en casa
está pasando algo. Una versión de los hechos adaptada
a su mentalidad y a su lenguaje puede ser muy beneficiosa.
Explica a tus hijos que el cáncer no es contagioso. Háblales
honestamente y anímales a que hagan preguntas. Y, sobre todo,
asegúrales que no son culpables de tu enfermedad. |