Aspectos psicológicos

Las siguientes líneas nos permiten obtener una visión general de algunos aspectos que consideramos esenciales dentro del proceso psicológico del ser humano.

En 1982, Eric Cassel nos trasmitía este mensaje: ‘Los que sufren no son los cuerpos, sino las personas’, estas palabras nos conectan directamente con una dimensión clave del ser humano, su singularidad. La persona es el resultado final de su biografía, elaborada a través de constantes interacciones con el entorno.

Cuando suena en nosotros la palabra cáncer, lo primero que se nos viene a la cabeza es la visión de la muerte. Es quizá el mito por excelencia que debemos de derribar.

Por esto, ante un diagnóstico de cáncer todo nuestro mundo entra en conflicto percibiendo una gran amenaza y sintiendo que no disponemos de los suficientes recursos personales como para hacerle frente. Es en este momento dónde la persona comienza a sufrir.

No dejando nunca de lado al sujeto como ser único, y por tanto con una capacidad para evolucionar distinta, nos parece interesante hacer una breve explicación a cerca de cuales son las reacciones emocionales más frecuentes que se pueden presentar a lo largo de todo el proceso oncológico.

NEGACIÓN: Es un mecanismo de defensa que surge como consecuencia del miedo. Se manifiesta como un deseo de no querer saber nada a cerca de la enfermedad siendo incapaces incluso de hablar de ella. No solo se puede observar en el paciente, en ocasiones, también ocurre que la familia o amigos tratan de quitarle importancia a los síntomas y emociones que presenta en el enfermo.

MIEDO: Ante el diagnóstico el sujeto percibe que su vida cotidiana se interrumpe. Es en estos momentos dónde con mucha frecuencia aparece el miedo. Miedo a la propia enfermedad, a la nueva situación familiar, a la incertidumbre de un futuro, al fin y al cabo miedo a lo desconocido y a la muerte.

RABIA: Es muy común que tras hacer frente al diagnóstico venga de la mano la sensación de mundo injusto ¿Porqué yo?. Esta emoción la solemos volcar sobre las personas más cercanas, nuestros familiares, amigos o incluso el personal sanitario.

SENTIMIENTOS DE CULPABILIDAD: Otra de las preguntas que mas frecuentemente se hacen los pacientes es: ¿Qué he hecho yo para merecer esto?. La persona analiza y crea sus propias creencias a cerca de qué es lo que originó su enfermedad (desde pensar que han sido ellos mismos los causantes, hasta creer que se trata de un castigo por algo que hicieron)

ANSIEDAD: Se trata de una reacción normal que experimenta  el paciente a lo largo de todo el proceso. La ansiedad y el nerviosismo ayudan a aumentar la sensación de dolor, causar vómitos y nauseas, alterar el ritmo del sueño e interferir significativamente en la calidad de vida del paciente.

DEPRESIÓN VS TRISTEZA: Es importante conocer la diferencia entre los episodios depresivos y la tristeza que surge ante al diagnóstico y a durante los distintos momentos del proceso. Esta tristeza emerge como consecuencia a los múltiples cambios a los que el sujeto debe de hacer frente durante la enfermedad, al no sentirse con la salud que antes disfrutaba, así como convivir con la incertidumbre de un futuro próximo. Según lo dicho, el hecho de que un paciente se encuentre triste no necesariamente significa que sufra una depresión mayor.  

LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN

Una vez descritas algunas de las emociones más comunes con las que las personas se cruzan a lo largo de su enfermedad parece imprescindible hablar de la importancia que tiene una buena comunicación para minimizar el posible efecto de todas estas reacciones.

Con su Médico:

Para comenzar, una comunicación efectiva y de confianza con su médico es muy importante para planificar los cuidados y  el tratamiento. Cuánta mas información tenga el médico sobre  el estado físico y anímico del paciente, mejor podrá ayudarle en el proceso de su enfermedad. Algunas de las recomendaciones:

  • No dude en preguntar todo lo que desee hasta que crea que ha entendido todas las explicaciones. 
  • Si no ha entendido alguna explicación, no dude en preguntar de nuevo. Incluso si los términos le resultan difíciles de comprender, pida que se lo expliquen utilizando un lenguaje más accesible.
  • Es frecuente que como consecuencia de la tensión que suele existir durante la visita con el médico, el paciente se olvide algunas de las preguntas que tenían pensado hacer. Apúntelas en un papel.
  • Si necesita mas tiempo para comunicarse con su médico no dude en decírselo; puede que amplíe un poco mas el tiempo, planifique otra visita o bien le orientará a otro compañero, enfermera o persona de confianza.

En la familia:

Ante el diagnóstico, no solo el paciente sufre cambios físicos y psíquicos. Toda la estructura familiar se ve alterada. Comienzan a observarse modificaciones en la dinámica, el paciente delega funciones que otros miembros de la familia asumen, es decir, nos encontramos con una modificación de los roles familiares.

Cada miembro de la familia puede reaccionar de manera distinta, mostrando rabia, cansancio, ansiedad…

En algunos casos los familiares se encierran en sí mismos y evitan por todos los medios hacer partícipes  de cómo se sienten a la persona enferma, suponiendo que de esta manera la están cuidando y protegiendo.

  • Hablar claramente es la mejor manera de organizarse, cuidar y poder colaborar en el proceso. ‘las tristezas compartidas se reducen a la mitad’.

Con los más pequeños:

Los niños son muy sensibles a los cambios de las rutinas familiares y detectan rápidamente que algo está ocurriendo.

  • Comuníquese con los niños. El sentimiento que pueden tener de que se les está ocultando un problema crea en su imaginación fantasías erróneas e incluso mucho más problemática de lo que pudiera ser realmente.
  • Si el paciente no se ve capaz, es mejor que sea un familiar. O alguien cercano de confianza, quien se comunique con ellos.
  • Es muy importante tener en cuenta la edad de los niños, a la hora de saber cómo comunicarse con ellos. Comprendiendo que existirán también reacciones diferentes den cada uno de ellos.

De forma muy general hemos hablado de algunas de las distintas reacciones  y preocupaciones que aparecen en la persona afectada y en su entorno desde el momento del diagnóstico.

Recuerde que no está solo. Vías de ayuda útiles incluyen el apoyo individual e incluso psicoterapias de grupo y de ayuda mutua. Profesionales de la Psicooncología le posibilitarán hablar de sus problemas, temores o preocupaciones que surjan en usted o su familia a lo largo de todo el proceso de enfermedad, no dude en consultarnos siempre que lo requiera.

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